La madre naturaleza es infinitamente sabia, ha creado todo tipo de criaturas con una finalidad incuestionable, es innecesario que cada cual comprenda su labor, pues su mera existencia es ya parte de su objetivo. Todas las criaturas son un complemento de un todo, pequeños detalles que forman una gran estructura que llamamos universo, todas únicas y especiales.
La naturaleza crea y ordena, y cubre las necesidades que van surgiendo con nuevas creaciones, algo que los seres humanos decidimos llamar evolución.
De esta manera es como un día, después de muchos ciclos, de muchos soles y muchas lunas, la naturaleza mira su creación humana, y con tristeza ve que se ha convertido en un ser egoísta, ambicioso, lleno de emociones, rodeado de mas seres semejantes e incapaz de respetar a los seres diferentes, tan lleno de virtudes y tan cegado por la codicia, tan capaz de sentir cosas hermosas pero tan temeroso de ellas, el ser humano, tan ambiguo, tan abundante… y a la vez… tan solo.
Es entonces cuando la naturaleza decide crear un ser único, y con una misión única... un espíritu, que se encargaría de sanar las almas de los seres humanos, pues el ser humano es el ser más complicado de todos los seres, a pesar de tener lo necesario muchas veces se siente insatisfecho…
Y así, es como comienza esta historia.
Noche de luces
Una noche de luna menguante, la voluntad de la madre naturaleza reunió los elementos necesarios en un gran árbol. Un árbol solitario, y casi muerto, con pocas hojas verdes en su entorno y de ramas casi grises por su vejez.
El árbol se encontraba en una pequeña islita en medio de un hermoso lago, grande y cristalino, que reflejaba la luna y la noche de manera singular. Una escena pacifica, llena de la música nocturna, el ulular de las lechuzas, el aullar de los lobos, la música de los grillos. Entonces mágicamente apareció en el árbol un brote. El botón de una flor y de la misma manera mágica que apareció, el botón comenzó a florecer instantáneamente. Una hermosa flor color lila y azul, con un brillo blanco en su entorno, como si la flor estuviera rodeada de un fuego blanco, tan puro. Al abrirse completamente la flor, la noche es el único testigo que presenció el milagro. El nacimiento del espíritu, como una lágrima que brota del corazón de la flor, cayó una chispa blanca… como una pequeña piedrita liquida que al contacto con el suelo se vuelve solida. Tan pequeña y tan brillante. La flor de inmediato se marchito, se seco y en un momento se volvió polvo y se perdió con el viento.
Al caer la pequeña gota al suelo, algo asombroso sucedió… el árbol se lleno de vida, como si absorbiera un agua milagrosa del puro contacto del espíritu con su suelo… sus grises ramas se fortalecieron y brotaron nuevas hojas verdes El lago entero se lleno de luz, como si se llenara de una bruma luminosa y luciérnagas doradas, la tranquila noche se convirtió en una fiesta de belleza, todo en un breve instante… mientras aquella piedra liquida se despertaba…
El pequeño espíritu despertó y con gran velocidad emprendió el vuelo… para así dar inicio a su aventura… y su misión.
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