Valentina

domingo, 25 de septiembre de 2011
Recién fuí con una amiga a ver un par de películas del Tour de Cine Francés en Cuernavaca, muy buenas ambas por cierto, la primera "El dia que vi tu Corazón"  (et soudain tout le monde me manque) que me gusto muchisimo en su totalidad; la historia, los actores, la maravillosa música, y la segunda "Los nombres del amor" (Le Nom des gens) que si bien no me dejo maravillado, si me gusto mucho, muy divertida en realidad.

Bueno, el caso es que siempre que voy a ver alguna peli del tour, recuerdo inevitablemente a Valentina, aquella niña de la guardería que nos visitaba dos o tres veces al año por periodos cortos, y bueno, esta tarde estaba rebuscando entre mis viejos cuentos y escritos y me encontré con algo que escribí hace tiempo. Era una recopilación de nombres de la gente que por alguna razón se quedo grabada en mi memoria. Encontré ahí algo de Valentina y como que me despertó la intención de poco a poco ir publicando esos pequeños fragmentos de memoria que quedan alojados en mi cabeza... asi que bueno, podria decirse que esto será como un inicio para "Mis Memorias".


Valentina

Ella era una visitante frecuente de la guardería, su mamá venía de Francia pero ella había nacido en México, hablaba bien el español y el francés, recuerdo que una vez nos contó un chiste en francés, sobre una rana, no recuerdo más del chiste pero, recuerdo que reimos mucho por como sonaba. Recuerdo mucho su sonrisa siempre estaba alegre, siempre llevaba cuentos. Ella tenia el cabello chino, entre rubio y castaño y una piel clara. 

Cuando mi mamá dejo la guardería, recuerdo que Valentina me invito a una de sus fiestas de cumpleaños. Conoci su casa y era muy linda y fresca, me obligo (como a todos sus invitados) a ponerme orejas de conejo. Odie sobremanera esas orejas de conejo porque, además de forzarnos a usarlas, nos las pusieron con cinta adesiva que evidentemente al quitarla se llevaba parte de la piel y el cabello con ella. Había mucha gente ese día, muchos niños que no conocía, pero Valentina no me dejo solito nunca. 

En su casa conocí los juguetes armabes de Lego que después pediría con efusividad a mis reyes magos. Un tiempo pensé que me enamoraría de ella, pero no fue asi, solo fue una gran amiga a la que aún recuerdo con mucho mucho aprecio.

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