Rencor, odio, esperanza, tristeza, amor, nostalgía, miedo… cada emoción trae consigo una voz… voces ruidosas en el alma que nos dices que hacer o que no hacer. Voces traicioneras, voces que reconfortan… voces… voces… voces…
“No lo hagas”, “No lo permitas”, “Lastímale como te lastimo a ti”, “Dale otra oportunidad”, “Olvida nada más”, “Sigue adelante”, “Quizás esta vez sea diferente”, “No lo vale”, “No te arriesgues”, “Protégete a ti”, “Vale la pena intentar”, “no les creas”, “te usarán de nuevo”, “huye”, “si ellos lo hacen porque no tú?”… voces… voces… voces…
Voces que confunden la razón, voces que se dejan llevar por el rencor, voces que dan esperanza… voces contradictorias unas con otras…
Pero entre todas ellas esta esa... la que parece un susurro pausado… que me da paz… que me tranquiliza… la voz que dice… “Confía en mi”
“Confía en mí…
No importa el resultado…
No importa lo que digan…
Siempre da la mejor de ti…
Confía en mí…
No importa si lo valoran…
No importa si lo entienden…
No importa si lo saben…
Tú puedes cambiar el mundo…
De esa forma que solo tú sabes hacer…
Confía en mí…
Quizás te hieran…
Quizás sientas tristeza…
Quizás encuentres soledad…
Quizás no…
Pero no importa porque tú siempre te harás más fuerte…
Siempre serás grandioso…
Porque mientras puedas escucharme…
Todo estará bien…
Solo tienes que hacer…
Lo que haces mejor que nadie…
Confía en mí…
Cambiarás el mundo…
Confía en mí…”
La voz más silenciosa… la voz más sutil, que no grita… la voz que da paz… la voz que escogí para ser yo… Confía en mí…
0 comentarios:
Publicar un comentario