Nicolás es un pececito, pequeño y redondito, vive en un pequeño acuario, con piedritas azules y algas artificiales que adornan su hogar. Nicolás es un pececito, y como todos los peces no puede respirar fuera del agua, mira a través del cristal anhelando libertad, sin saber que fuera de la pecera, no la encontrará.
Nicolás tiene un amigo, es un niño pequeño, que entiende a Nicolás, encerrado en la pecera, y lo mira solamente nadar… “que aburrido has de estar, vamos a jugar…” piensa el niño.
Nicolás mira al niño desde dentro, el niño mira a Nicolás desde afuera. El niño le sonríe, mete la mano buscando al pez, tomándolo en su mano y sacándolo de la pecera. Nicolás se siente feliz, sonríe alegremente, hasta que se da cuenta que le falta algo, Nicolás se asfixia y se retuerce fuera del agua, Nicolás se muere, y el niño lo mira. Devuelve a Nicolás al agua… y Nicolás nuevamente respira.
Nicolás mira al niño desde dentro, el niño mira a Nicolás desde afuera… Nicolás le sonríe y el niño lo vuelve a sacar. El niño se ríe divertido con Nicolás, Nicolás se asfixia pero se siente libre, el niño lo nota y le dice “un poco más, un poco más” y Nicolás resiste un poco más. Nicolás se retuerce y el niño lo nota, lo devuelve a la pecera, y Nicolás nuevamente recupera el aliento.
Nicolás y el niño se miran… ninguno sonríe. El niño saca a Nicolás y ríe… Nicolás se asfixia, el niño lo nota, “Un poco más, un poco más” le dice el niño, y Nicolás resiste un poco más, Nicolás se retuerce y el niño dice “un poco más, un poco más”, Nicolás no se mueve y el niño lo devuelve a la pecera…
El niño mira a Nicolás desde afuera pero Nicolás ya no mira al niño… ni las piedras, ni las algas… y el niño se da media vuelta… y se va.
Moraleja: Yo no soy un pez… y tú ya no eres un niño…
0 comentarios:
Publicar un comentario