“Son las tres de la madrugada, la hora de las brujas, la hora más tranquila en el mundo, oscura noche fría y silenciosa… me reconforta tu compañía en esta soledad…
Ha sido un camino largo y pesado a través de todas estas vidas… de todos estos tesoros y todas esas almas a las que he podido reconfortar… pero aún me siento sola. Un par de ocasiones he querido creer que realmente merezco ser feliz como todos los demás, pero soy demasiado complicada…
Estoy agotada…
Aun puedo seguir sanando corazones… pero creo que el mío ya no tiene luz, y esta noche… he decidido partir…bueno, creo que me merezco un descanso ¿cierto?”
Son las palabras que Maya escribe para despedirse de nadie… acaba de tomar un baño, que limpio su piel, el agua purifica el alma y lava los pensamientos, no solo el cuerpo. Maya siempre ha pensado eso…
Esta desnuda envuelta en la toalla aun con el cabello húmedo y la cara mojada… o son lagrimas que se confunden con el agua de la ducha quizás…
Maya se entrega al abandono como muchas veces no hizo… pensando que quizás esta vez, hacer algo distinto le de nuevos resultados…
Se acerca a la cama, se sienta, se levanta nuevamente y se dirige al espejo de tocador… se mira… se admira… mira sus propios ojos y ve su tristeza emanando de ellos… ojos que parecieran inertes a todo… y tan tristes esta noche… tan profundamente oscuros que uno se pierde en ellos, incluso ella se pierde en el universo infinito que tienen sus ojos… se quita el cabello que le cubre la frente… se mira y se toca las mejillas… recordando aquel deseo que tuvo de que alguien la tocara así… con ese cariño que solo ella puede darse…
Abre el cajón del tocador y saca la caja de pastillas… toma dos… y toma el vaso con agua que siempre deja por la noche junto a la cama, en el buro donde está su lámpara de noche… esa lámpara que la ha acompañado en tantos hogares… Maya regresa al tocador… y se abraza a si misma con los ojos cerrados… soñando nuevamente con el príncipe azul que le daría calidez… abre los ojos y toma dos pastillas más…
Maya se acerca a la grabadora… su compañera… la música, su droga… pone el disco con una única canción en modo repetir… la misma canción una y otra vez…
A drop in the ocean,
A change in the weather,
I was praying that you and me might end up together.
It's like wishing for rain as I stand in the desert,
But I'm holding you closer than most,
'Cause you are my heaven.
Maya la escucha repetidas veces en el centro de la habitación, dejándose llevar por la melodía… y los recuerdos… añorando esa compañía… y la llegada de aquel que no existe… tomando dos pastillas más cada vez que comienza de nuevo… y moviéndose como si bailara una balada triste y lenta… abrazándose a si misma…
Después de un rato se siente soñolienta… aun envuelta en la toalla, su cabello aun húmedo… sus mejillas mojadas… con los ojos cerrados… y una sonrisa nostálgica en el rostro… Maya llora… porque trata de imaginarse feliz… con alguien… y eso la reconforta… la imaginación de Maya es fuerte… capaz de crear universos… pero en la realidad… Maya está sola, y nadie la está abrazando… y sus ojos lo saben… por eso lloran…
Maya va al tocador y toma las últimas dos pastillas de la caja…se recuesta en la cama… “tengo tanto sueño” dice a solas… como si le hablará a alguien que no está ahí…
- Descansa amor
- Creo que eso haré – responde Maya - me siento muy cansada… abrázame mientras me duermo… no dejes que me dé frio, recuéstate conmigo y abrázame…
- Por supuesto Amor… siempre me quedare contigo… seré tu calidez…
- Gracias… - y una sonrisa se dibujó en su rostro… alegre, y reconfortada de no estar sola.
- Gracias a ti…
- Mañana vayamos al bosque… extraño el aroma a pino… hace mucho que no voy y me hace falta.
- Iremos y yo haré la comida para que hagamos un pequeño día de campo solo para nosotros…
- Pero no te pongas laborioso… solo haz un par de baguetes con queso y tomate… no quiero hacer del paseo algo elaborado… solo quiero volver a escuchar el bosque y sentir su frio… contigo…
- Está bien amor… yo seré feliz estando a tu lado, sin dejarte sentir el frio…
- Oye…
- Dime.
- Te Amo…
- Yo Te Amo a ti, mi pequeña alma solitaria…
El sueño de Maya… donde nada más importa…
El sueño de Maya… mientras poco a poco la vida se le escapa…
- Hasta mañana Corazón – le dice Maya…
- Hasta mañana amor…
Y Maya se pierde dormida… soñando con el bosque… y baguetes con queso y tomate… corriendo descalza… mientras su amor la persigue… y la alcanza… la toma de la cintura por la espalda y no la suelta aferrándose a ella que sonríe divertida y llena de vida… mientras se miran a los ojos… entre los arboles… entre el aroma de pinos y ardillas… y Maya se siente feliz…
Y Maya se pierde dormida… donde nadie nunca la encontrará jamás… en la infinita soledad… en la eternidad… y la paz… donde nada más importa…
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