Hubo una vez en algún lugar una tortuga, su nombre era Teodora. A Teodora le gustaba mirar el mundo y asombrarse, y en alguna de esas veces conoció a un girasol. Se pasaba el día mirando como el girasol seguía la posición del sol.
Día tras día la miraba y se preguntaba si el girasol estaría enamorado del sol. Un día después de muchos de mirar, Teodora se animó y se acercó a preguntar.
- Hola girasol, quería hacerte una pregunta si no es molestia – dijo Teodora.
- Dime tortuga ¿qué pasa? – dijo el girasol.
- Verás, día tras día te veo mirando al sol y me preguntaba ¿cuál es la razón? – preguntó Teodora.
- Oh! Bueno, verás el sol me da nutrientes y los necesito para cumplir mi sueño, así que todos los días sigo al sol para recibir más y más de su energía y así ser fuerte.
- ¿y cuál es ese sueño? – preguntó Teodora mas intrigada.
- Quiero hacer de este campo un campo lleno de girasoles como yo, para ello debo tener semillas y después debo esparcirlas por el campo y cuidar de ellas.
Teodora se imaginó el campo lleno de girasoles y se emociono y entonces dijo.
- Vaya, pero entonces necesitaras ayuda, para cuidar del campo y traerles agua a tus semillas ¿cierto?
El girasol algo sorprendido contesto.
- No había pensado en ello pero debes tener razón, yo aquí inmóvil por las raíces no puedo hacer demasiado y en esta temporada del año no hay muchas lluvias. Sí, creo que precisaré algo de ayuda.
- Entonces déjame ayudarte, yo cuidare de ti y de que no te falte agua hasta que broten tus semillas, y cuando estas broten me encargaré de plantarlas y traer agua también a ellas. Prometo hacer de ese sueño una realidad – le dijo Teodora con alegría.
El girasol sonrió y aceptó la propuesta de Teodora.
Y así al cabo de unas semanas, el girasol dio semillas y Teodora como había prometido, sembró cada semilla y con esmero iba cada día a paso lento al arroyo en busca de agua para el girasol y las semillas.
Y día a día, Teodora iba a paso lento en busca de agua para cada semilla y el girasol. Y los días pasaban y Teodora seguía con ahínco su labor.
Y unas semanas mas tarde las semillas se convirtieron en brotes y el girasol de nuevo tenía más semillas. Y Teodora fiel a su promesa tomó nuevamente las semillas y las sembró en el campo. Y Teodora, fiel a su promesa, día a día iba a paso lento al arroyo en busca de agua para los brotes y para las semillas y para el girasol.
Y así al cabo de unas semanas, los brotes se convirtieron en girasoles, las semillas en brotes, y el girasol volvió a tener semillas. Y Teodora fiel a su promesa, tomó las semillas y las sembró en el campo. Y Teodora, fiel a su promesa, día a día iba a paso lento al arroyo en busca de agua para las semillas, para los brotes y para los girasoles.
Y Teodora hacía su labor con tanto esmero y a paso lento que se olvidó de sí misma, había pasado tanto tiempo yendo al arroyo y regresando al campo, que no se había dado cuenta que no se había alimentado.
Y así, al cabo de unas semanas, las semillas eran brotes, los brotes girasoles, y los girasoles tenían semillas. Y Teodora fiel a su promesa sembró cada semilla de todos los girasoles en el campo. Y Teodora, fiel a su promesa, día a día iba a paso cada vez mas lento al arroyo en busca de agua para las semillas, los brotes y los girasoles… hasta que un día, Teodora, dejó de moverse…
Y así al cabo de unas semanas, las semillas murieron, los brotes se secaron, y los girasoles no llenaron el campo…
Moraleja: No te vuelvas esclavo de los sueños de alguien más, ni dependas de alguien más para cumplir tus sueños.
Para Gastón... quien luego de muchos intentos me convenció para crear una historia. Gracias...
Para Gastón... quien luego de muchos intentos me convenció para crear una historia. Gracias...
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