Hubo una vez un gran espíritu… noble y lleno de luz… encargado de proteger las buenas virtudes del universo, de llevar mensajes de paz y amor a las almas oscurecidas… sin embargo en un tiempo el espíritu se encontraba tan cansado, tan lleno de la oscuridad que disipaba… tan hambriento de buenas intenciones que poco a poco perdía su luz…
Cansado se sentó en forma humana bajo un árbol solitario esperando sucumbir a la oscuridad y perderse en la agonía… cerro sus ojos fatigados hundiéndose en pensamientos contrariados a su existencia que provocaban más y más el crecimiento de su propia oscuridad…
Entonces escucho un sonido no tan distante… y despertó de su sosiego… se acercó sigilosamente y miro a un conejo. El conejo estaba cerca de un árbol frondoso escondido entre la maleza y oscuridad de la noche, iluminado por un breve rayo de luz de luna…
El espíritu se acercó a él y le dijo:
- - ¿Qué haces tan de noche criatura?, no ves que a estas horas los depredadores podrían devorarte.
- - Es cierto – dijo el conejo – pero tengo hambre así que salí a comer algo de yerba. ¿Y tú quién eres?- - Solo soy un espíritu perdido, oscurecido y sin esperanza… vacío y sin fe… esperando que mi depredador venga devorarme – respondió el espíritu completamente rendido.
- - Vaya caso, ¿qué clase de ser puede simplemente dejarse devorar sin más ni más?
- - Un ser cuya energía se ha agotado…
- - Cuando me siento así, como yerba, la yerba me alimenta, me nutre y me da energía… ¿quieres un poco?
- - Yo no como yerba pequeño conejo…
- - Ohh! Ya veo, comes carne… verás… yo solo soy un conejito… pero si de algo te sirve, aliméntate de mí… así tu energía podrá regresar… - Dijo el conejo
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- - Tampoco como carne conejo, pero ya me has alimentado – respondió el espíritu – Te agradezco… quizás solo seas un conejo pero me asegurare de que todo el mundo te recuerde… - Y moviendo si índice un rayo de luz lleno al conejo y grabo su imagen en la luna llena… - De aquí en adelante mientras el conejo de la luna brille… jamás pasaré hambre nuevamente…
- - Pero yo no he hecho nada, ¿cómo es que dices que te he alimentado? ¿Qué cosa comes? – preguntó el conejo que no entendía que había sucedido…
- - Me alimento de nobleza conejo… y pocas criaturas la poseen hoy en día… Gracias…
Y sin más palabras el espíritu se esfumo, volviendo la luz a su ser, disipando las sombras, y cada vez que se sentía sucumbir, miraba la luna… y la nobleza del conejo, le devolvía la esperanza…
Basado en la leyenda Nahuatl del Conejo de la Luna...
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